LOS AÑOS OCHENTA
La llegada de la década de los 80’ encuentra a Chile bajo una dictadura militar instaurada el 11 de septiembre de 1973 luego de una severa crisis institucional y un golpe de Estado que puso fin violentamente al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. La cabeza de este gobierno de facto es el comandante en Jefe del Ejército, el general Augusto Pinochet.
La dictadura se preocupó de elaborar la Constitución de 1980 que le permitió a Pinochet permanecer al mando del Estado hasta el año 1989 y organizar un plebiscito para buscar su ratificación hasta el año 1997 . En este marco de aparente legalidad, quienes eran opositores al régimen experimentaron la cruda represión de las autoridades de la época. La violación a los derechos humanos se expresó a través de torturas, desapariciones de personas, asesinatos, allanamientos ilegales y afectó a miles de chilenos que anhelaban una nación libre. Muchos incluso optaron por el exilio para sobrevivir. Al respecto véase los Informes de la Comisión de Verdad y Reconciliación o Informe Rettig y el Informe de la Comisión Valech.
A pesar del uso sistemático de la fuerza por los militares para mantenerse en el poder, un número importante de chilenos comunes y corrientes arriesgó sus vidas y comenzó a manifestarse en contra de la crítica situación política, social y económica. 1983 se convierte en el año crucial, pues se hace visible el descontento nacional por medio de paros, masivas protestas callejeras, y acciones violentas de algunos que veían en las armas la única alternativa para derrocar a Pinochet. Junto con esta movilización social un grupo de partidos opositores al régimen comenzó a unir fuerzas para restituir la democracia en Chile. Así nace en 1983 la Alianza Democrática que reúne fundamentalmente a demócrata cristiano, radical y socialistas. Nace también el Movimiento Democrático Popular, MDP, que agrupa a comunistas y socialistas y nace también el Bloque Socialista, que agrupa a socialistas, Mapu, Izquierda Cristiana; La convergencia de la mayoría de estos partidos a fines de la década de los ochenta dará origen a la Concertación de Partidos Por La Democracia. El camino hacia la normalidad institucional empezaba a recorrerse.
FUNDACION DEL PPD
El Partido Por la Democracia (PPD) se funda el 15 de diciembre de 1987 como una iniciativa cuyo objetivo fundamental es terminar con la dictadura y alcanzar nuevamente la democracia en Chile por medios políticos y pacíficos, aprovechando la oportunidad de movilizar a los chilenos que representaba el plebiscito por medio del cual el general Pinochet aspiraba a prolongar su mandato.
Su fundador, Ricardo Lagos, posteriormente Presidente de la República (2000-2006), afirmó en la ceremonia de constitución del partido que los únicos requisitos para integrar las filas del PPD eran: “estar en contra del sistema institucional del régimen de Pinochet porque no conduce a la
Democracia, y además querer derrotarlo por medios políticos. No hay otra exigencia, para los que forman parte de este partido, que respetar el sistema democrático”. El PPD, tal como lo indica su Declaración de Principios “ es un partido progresista, donde convergen la tradición socialista democrática y la tradición política liberal progresista, por lo que siente como propias sus luchas históricas por la democracia y la justicia social en Chile y en el mundo”.
El plebiscito establecido en la Constitución de 1980 representó la gran oportunidad que los partidarios de un fin pacífico a la dictadura supieron aprovechar. La propia Constitución establecía que en caso de resultar vencedora la opción “NO” en 1989 habría elecciones abiertas y competitivas. El Partido Por la Democracia se embarcó con todas sus fuerzas a lograr que en el plebiscito del 5 de octubre de 1988 los ciudadanos dijeran “no” a Pinochet y en Chile pudiera, nuevamente, celebrarse comicios para elegir libremente al Presidente de la República y el Parlamento.
TRIUNFO DEL NO
El triunfo del “NO” en el plebiscito del 5 de octubre de 1988 por un 54.71% frente a un 43.01% de la opción “SI” se debe en gran medida al esfuerzo e incansable trabajo del Partido Por la Democracia.
El PPD jugó un rol invaluable en la Campaña del No. Nuestro partido llamó a la inscripción masiva en los registros electorales y preparó a 36.000
Apoderados de mesa cuya tarea fue controlar el evento plebiscitario. “La Fuerza del No”, el lema del PPD en esos años, fue abrazado por muchos chilenos que entendieron la necesidad imperiosa de reinstaurar en el país una plena democracia fundada en el ejercicio de la soberanía popular. En la histórica mañana de ese 5 de octubre los ciudadanos concurrieron masivamente a expresar su opinión en las urnas. El 92% del electorado se acercó a los lugares de votación. Luego de una larga jornada que transcurrió pacíficamente, el gobierno militar debió aceptar la derrota y comunicar que el triunfo del “NO” era un hecho innegable.
La meta que se había impuesto el PPD desde su primer día de vida, junto a los otros 16 partidos que conformaban la Concertación de Partidos Por la Democracia, estaba transformándose en una gloriosa realidad. La victoria del “NO” llenó de júbilo a la población que no temió salir a las calles para demostrar su inmensa alegría. Gracias a la heroica lucha de muchos chilenos los cruentos años de dictadura empezaban a despedirse.
El pueblo dijo con su voto que deseaba elecciones presidenciales y parlamentarias el 11 de diciembre de 1989. Pinochet tendría que aceptar esa voluntad y abandonar la conducción del país en marzo de 1990. Después del plebiscito de 1988 una nueva tarea unió los espíritus de los militantes del PPD. Ahora debía, acompañado de su conglomerado la Concertación de Partidos Por la Democracia, proponer a Chile un candidato a la Presidencia de la República capaz de encabezar un gobierno democrático que pusiera por fin término a la repudiada dictadura militar. Su lema pasó, entonces, a ser “La Fuerza del Cambio”.
AYLWIN
El 11 de diciembre de 1989 fue un día histórico para Chile. El demócrata cristiano Patricio Aylwin Azócar, representante de la Concertación de Partidos Por la Democracia, resultó electo Presidente de la República con un 55.17% de respaldo popular luego de 17 años de dictadura militar. Su mandato que se extendió por cuatro años, a partir del 11 de marzo de 1990, se concentró en la tarea de reconstruir y consolidar la institucionalidad democrática, además de generar un clima de reconciliación nacional. En el ámbito de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar, Aylwin, empeñó los esfuerzos del aparato estatal en esclarecer la verdad y aplicar justicia, para así avanzar en la compleja labor de reconciliar a los chilenos. Innegable, en este sentido, fue la importancia de la “Comisión de Verdad y Reconciliación” que estremeció al país con su informe sobre las personas que murieron o desaparecieron como consecuencia de la represión militar.
Democratizar las instituciones y promover la justicia social fueron soportes fundamentales del primer gobierno concertacionista. El presidente Aylwin envió al Congreso Nacional una serie de proyectos de reformas constitucionales y legales. Si bien la aprobación de las iniciativas más trascendentes no se concretó, hubo progresos considerables en legislación laboral, administración comunal, regionalización y otros sectores. Gracias a una política económica-social influenciada por el principio de “crecimiento con equidad” se lograron importantes progresos en la construcción de viviendas y en los ámbitos de la salud y educación.
El Partido Por la Democracia respaldó ampliamente el gobierno de Patricio Aylwin, especialmente en el ámbito programático. Aunque su participación en el gobierno fue restringida a los ámbitos de Educación y el desarrollo de las políticas sociales, su aporte fue relevante en el debate parlamentario y en la concreción de avances democratizadores de la sociedad tales como la creación de los Gobiernos Regionales y la democratización de los municipios. Durante el período del presidente Aylwin, el PPD fue encabezado por el ex senador Eric Schnake quien puso término a la doble militancia entre miembros del PPD y del Partido Socialista (ya que éste último se legalizó una vez restituida la democracia) y realizó una importante labor refundacional del partido, superando su carácter instrumental para constituirlo como un actor relevante en la escena nacional. Sergio Bitar, ex ministro del gobierno de Salvador Allende y también fundador del PPD, asumió la presidencia del partido por primera vez a fines del gobierno de Aylwin, consolidándolo como un actor relevante tanto en el parlamento como al interior del segundo gobierno de la Concertación.
FREI
El segundo gobierno de la Concertación de Partidos Por la Democracia lo encabezó el demócrata cristiano, Eduardo Frei Ruíz Tagle, que asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 1994 tras recibir en las urnas el 57.9% de adhesión. Su gobierno duró seis años y se caracterizó por un marcado acento modernizador que implicó profundos cambios en el sistema educacional, infraestructura, legislación familiar y poder judicial.
Durante su administración se dio inicio a la reforma procesal penal, la modificación más importante de la última centuria en este terreno, que busca el acceso expedito de los ciudadanos a la justicia y su pronta aplicación. La iniciativa contempló, entre otros aspectos, el establecimiento de nuevos tribunales de justicia, el juicio oral y la introducción de la figura del fiscal público nacional.
En el mandato de Frei se consolidó un estilo de política económica que compatibilizó el crecimiento con la equidad. Los niveles de pobreza en la población se redujeron significativamente, la inflación se mantuvo en un solo dígito y el crecimiento promedio del país fue superior al cinco por ciento. La reinserción de nuestro país, en la comunidad internacional, iniciada en el gobierno de Aylwin se tradujo en una apertura comercial que culminó con la firma de una serie de acuerdos económicos.
Una serie de profesionales y técnicos del PPD se incorporaron activamente al gobierno de Eduardo Frei y le ayudaron a implementar su visión modernista del Estado. Sustantiva fue la contribución del partido en lo relativo a la participación de sectores privados en el desarrollo de infraestructuras a través del sistema de concesiones. Presidieron el PPD en este período el diputado Jorge Schaulsohn y, por segunda vez, el entonces senador Sergio Bitar, quien encabezó al partido en la emblemática campaña presidencial de Ricardo Lagos.
LA AGENDA CIUDADANA
El PPD será pionero en luchar por los derechos ciudadanos recién empezada la transición a la democracia. Fustigará incansablemente a los organismos heredados de la dictadura para terminar con cualquier tipo de censura y fiscalizará intensamente a organismo públicos y privados para defender los intereses de los consumidores. Las primeras campañas para el uso del preservativo serán protagonizadas precisamente por el PPD. Alcanzar una ley de divorcio se convertirá en una de las obsesiones más intensas del Partido Por la Democracia, de la misma forma que desarrollar políticas activas de respeto e integración del mundo indígena. También será el primer partido político en denunciar el daño ecológico y la contaminación medioambiental.
Defenderá los derechos de las minorías sexuales y una adecuada integración de las personas con discapacidad. El mundo protestante encontrará en el PPD un aliado para sus demandas de respeto a sus creencias y una plena incorporación a la vida nacional. La necesidad de contar con un Servicio Militar Voluntario, que las aseguradoras privadas de salud, las Isapres, no abusen de sus clientes, poner fin al cheque en garantía para una atención de salud de urgencia, una adecuada legislación que proteja a los trabajadores y a las mujeres de la violencia intrafamiliar, una regulación eficiente del temible Dicom, entre otras iniciativas, demuestran el interés incansable del PPD por defender a los ciudadanos. La agenda ciudadana del PPD inaugurará una nueva forma de comprender la acción de la política en Chile, menos ideologizada y más cercana a los
problemas de la gente. Sus nuevos liderazgos, expresados principalmente en la Cámara de Diputados, defenderán apasionadamente los derechos delos ciudadanos y consumidores, y la oportunidad que tienen las personas para tomar libremente sus decisiones en todos los ámbitos de la vida. Es un signo de los tiempos, que el PPD recoge activamente.
LAGOS
La Moneda se abre por primera vez a los ciudadanos cuando el fundador del PPD Ricardo Lagos ingresa al palacio de gobierno como nuevo Presidente de Chile. Desde entonces miles de compatriotas y extranjeros han visitado el sitio donde Chile perdió y recobró su democracia. Será el símbolo de una de las gestiones presidenciales más exitosas en la historia republicana de nuestro país. Lagos normalizará definitivamente las relaciones con el mundo militar, la figura de Pinochet nunca más será un obstáculo para tener unas FFAA comprometidas con la democracia y el orden institucional. En su gobierno, se implementará la reforma a la salud más importante de los últimos cincuenta años, asegurando una atención gratuita y oportuna a la población más pobre de nuestro país a través del Plan Auge. La ley de divorcio se constituirá por fin en una realidad, mientras la constitución de 1980 dice adiós, en una ceremonia donde el Presidente Lagos firma el nuevo texto fundamental sin senadores designados ni vitalicios, pero aun con el sistema binominal. La cultura experimentará un salto gigantesco en inversión y una nueva institucionalidad.
Chile se convertirá en la economía más abierta al mundo, al consolidar un tratado de libre comercio con Europa, EEUU, China y Corea. El rotundo no del Presidente Lagos al presidente George W. Bush para iniciar una invasión a Irak y el envío de tropas chilenas a Haití conformarán un principio rector de la política internacional de Chile de respeto irrestricto a los derechos humanos y la defensa permanente de la democracia. Ricardo Lagos alcanza el índice de popularidad más alto desde el regreso a la democracia en 1990. Su gestión modernizadora y su compromiso con los más pobres le trae aparejado un cariño enorme de las chilenas y los chilenos, y un nutrido reconocimiento internacional. El PPD se sentirá siempre orgulloso de haber colaborado protagónicamente en su gobierno, desde los ámbitos de Hacienda, Educación, Infraestructura y, por cierto, en la conducción política. Junto con el gobierno de Ricardo Lagos, asumirá la presidencia del PPD el diputado Guido Girardi. Su énfasis estará puesto en abrir el partido a las nuevas demandas ciudadanas por mayor participación, dando una línea de continuidad a la agenda progresista que caracterizó al partido y logrando imponente éxitos electorales. A mediados del período Lagos, en medio de una severa crisis, asume la presidencia del PPD el diputado Víctor Barrueto, quién conducirá al PPD a ser el primer partido en proclamar a la entonces Ministra de Defensa, la doctora Michelle Bachelet, como abanderada para un cuarto gobierno de la Concertación. Tras el triunfo de la primera mujer presidenta de la república, Michelle Bachelet, que viene a confirmar el grado de influencia de la Agenda Progresista del PPD –participación ciudadana, nuevo trato, derechos de la mujer, entre otros-, Sergio Bitar vuelve a ocupar la presidencia del partido, tras vencer en reñidas elecciones internas al senador Fernando Flores.





